Una pequeña historia de los tatuajes

Con una antiguedad de más de 5000 años, los tatuajes son tan diversos como la gente que los lleva.

Hay datos de tatuajes del antiguo Egipto durante la construcción de las grandes pirámides. Con la expansión egipcia hacia nuevos territorios, “el arte del tatuaje” ha entrado en otras culturas.

Civilizaciones antiguas como Creta, Grecia, Persia y Arabia tomaron “el arte del tatuaje” y le dieron nuevas formas.

Los tatuajes han estado presentes en China desde 2000ac.

En la antigua Grecia, los tatuajes eran signos de reconocimiento mutuo entre los espías.

Los romanos utilizaban los tatuajes para marcar a los criminales y a los esclavos.

En Asia occidental, las niñas llegadas a la edad de contraer el matrimonio o las mujeres ya casada mostraban su estado a través de tatuajes específicos.

Los japoneses fueron iniciados en la técnica de los tatuajes por el pueblo Ainu de Asia occidental, y fueron ellos quienes elevaron este método a la categoría de arte, utilizadolo en rituales ceremoniales y religiosos.

En Borneo, los tatuajes, realizados principalmente por las mujeres, indican el estatus en la vida de una persona o la pertenencia a una tribu.

Los aztecas se tatuaban como símbolo de devoción a sus dioses.

Nueva Zelanda es famosa por un estilo de “tatuaje facial” (Moko) utilizado incluso en la actualidad.
El específico del arte gráfico Ainu, llegó incluso a Alaska.
Las investigaciónes arqueológicas han revelado que el ritual del tatuaje estuvo presente en las civilizaciones inca, azteca y maya.

El término tatuaje (tattoo) viene hipotéticamente de dos fuentes: la palabra polinesia “ta”, que significa “golpear” y la palabra tahitiana “tautau”, que significa “marcar / hacer una marca en algo.”

Realizados tradicionalmente, mediante la introducción del pigmento bajo la piel, los tatuajes pueden tener origen en un simple juego de azar: una mano manchada con ceniza o con polvo de carbón frota un pequeño arañazo. Una vez cicatrizada la herida, se convierte en una marca permanente.

Los tatuajes siempre han tenido un significado tradicional o ritual. Las mujeres de Borneo marcaban sus antebrazos con símbolos de sus aptitudes o talentos. Cuando una chica joven que llevaba un tatuaje que significaba su habilidad en el tejido de telas, era considerada como un muy buen partido para cualquier hombre. Igual en Borneo, los tatuajes alrededor de los dedos o la muñeca tenían la función de proteger de las enfermedades.

A lo largo de la historia y aún hoy en día, los tatuajes han servido para indicar la pertenencia a un clan o un grupo. Por otro lado, al tatuaje se le atribuyen el poder y las características de protección o de la imagen o símbolo representados. Por ejemplo, se pensaba que un tatuaje de un tigre dotaba al portador con la ferocidad especifica del animal. Este tipo de creencias, de transferencia de rasgos o cualidades de una imagen tatuada al carácter o personalidad de alguien, todavía persiste en el presente.

La reintroducción de los tatuajes en Occidente se atribuye a William Dampher, navegante y explorador de las mares del sur. In 1691, trajo a Londres un hombre tatuado (de Polinesia) llamado “Príncipe Giolo” o “príncipe pintado”. Cuando el polinesio llego a ser noticia en la sociedad británica, los tatuajes habían desaparecido de Europa unos 600años atrás. Siguieron otros 100 años para que el tatuaje vuelva a consagrarse en el Oeste.

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